sábado 20 de noviembre de 2010

SEMANA

Las fotos de este collage no presentan ninguna transformación del tipo "extreme makeover", ni tampoco he intentado emular el "antes" y el "después" de Betty, la fea, mi novela favorita. Simplemente sirven para ilustrar algunas reflexiones a las que he arribado gracias a los dichos originales de mis alumnos sobre lo que es para ellos su semana escolar. Cuando ésta empieza-lunes, 8:00, AM, por dar un ejemplo claro- y con mi dedo índice amenazador pido atención, concentración, silencio, comprensión, aplicación a la tarea, orden, prolijidad y trabajo cooperativo, con ese look de que me caí de la cama en pleno terremoto y odio tanto como ellos que el domingo haya terminado, mis niños me dicen: "pero, uf, profe, es muy lunes para hacer todo eso". Debo decir que comparto plenamente su expresión lingüística que encantaría a la que fue mi profesora de filología (mis respetos, sra. Albagli, donde se encuentre) y la he tomado como frase de cabecera cuando abro mis ojos en tan fatídico día. "Muy lunes".

Sin embargo esto no concluye aquí, y el martes toca la puerta. Por una cuestión azarosa, quizás algún choque de planetas que desconozco, desde que soy docente hace casi 10 años, en esta jornada trabajo muy poco, cuatro horas. O sea, el martes no pesa ni existe y la liviandad de mi ser hace trámites, va a visitar amigos, lee. Un "martes-domingo". Pero el descanso termina y llega el miércoles, el ultrarrecontrafamosísimo "día de miércoles" y ¿qué sienten mis alumnos y yo?, que estamos en una isla perdida del Pacífico que no figura en ningún mapa; en el medio del Matto Grosso y oímos como las yarará se arrastran; en la mitad de la cuerda floja y abajo no hay una red sino una pileta de pirañas... en el desierto, entre San Juan y Mendoza y sin agua. Llevamos muchísimo de transcurrido entre aquel lejano lunes y falta una enormidad para el viernes. En la inercia del centro, boyando. Y asoma el jueves y es un día normal de actividades. La frustración ha dado paso a la aceptación y adaptación. Trabajamos sin preguntarnos por qué -tampoco es un derroche gánico, ¡ojo!- pero puedo tomar pruebas, conferencias y lecciones sin quejas; soy capaz de exponer más de una hora: una jornada de eficiencia escolar. Sin embargo "todo concluye al fin, nada puede escapar" como dice la canción, y el viernes viene con la frase acuñada: "pero, uf, profe, hoy es muy viernes para hacer todo eso". Y yo, que ya me creo de sábado, que puedo haber hasta pasado por la peluquería y estrenar vestuario, los miro con comprensión y alivio su carga para que terminemos la semana con un poco de alegría.

13 Abalorios:

Hernán Schillagi dijo...

¡Es muy domingo para ver esa foto de lunes! Decí que mañana lunes es feriado, si no pegaría el bajón :-(

En serio, muy divertida tu "bettylafeización". Cómo trabajarás a full que 4 horas te parecen nada. De decirlo, me canso.

Por otro lado, uno traspasa la semana laboral con una ilusión tremenda de llegar a esa hora: la del viernes donde ya no hay más que trabajar. ¿Para qué? Para planear cosas maravillosas para el finde y lo único que hacemos es limpiar el patio, lavar el auto y ¡CORREGIR!

En serio (de nuevo) tengo que dejar de comentar, porque me espera una pila infernal de pruebas, jaja. ¡Buaaaah!

Proyecto Maria Castaña dijo...

Esa foto es tremenda, pero soy yo en otra faceta... a esta altura, no hay mucho que ocultar.
Ni loca me pongo a corregir hoy, aunque tengo 60 test de lecturas pero de solo imaginar algunas respuestas y el dolor de nuca y cabeza que me van a dar... ¡¡desisto!! Hoy es muy sábado para ser domingo y mañana es un "lunes-domingo", ¿se entiende?
O sea, mañana corrijo.

Sobre Betty, es una ídola, lástima que Armando tarda tanto en llegar a mi perdida oficina. Tengo los lentecitos relucientes y mi inteligencia a flor de piel... no sé porque no aparece.

Sobre tus actividades de fin de semana, no te quejés he visto que hacés más cosas y más lindas que limpiar el auto y el patio.

Posdata: ¿te duelen los dedos?

sergio dijo...

Pregunta: qué haría ud si no tuviera que trabajar? Se bancaria una vida de ama de casa?

BEATRIZ dijo...

Ja, Profesora, me encantaría estar en esas clases. Si se sienten las subidas y bajadas de la jornada semanal por cualquier camino que se trate de llegar al fin de semana placentero. Pero me quedo con el jueves-- aunque esa isla en el pacífico es muy sugerente---que viva la profe.

Un post con buen sentido del humor Paula. Apuesto a que más de uno hemos sonreído al leer.

Saludos hasta la pequeña isla que no existe en el mapa..es mañana.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Sergio, buena pregunta amigo, no, no la bancaría ni medio día. Incluso he tenido chifladuras por las que algunos colegas se toman meses o años sabáticos y yo he preferido el fragor del frente de batalla. Aunque algunas veces no soporte a los niños ni a mí, creo que soy más feliz y viva en esas cuatro paredes del aula... Más cuando con el tiempo rompo paredes de timidez que todavía tengo y puedo reírme con ellos, leerles, hablarles como la madre que no soy... en fin. No. Estoy bien con el 20% de ama de casa que me toca de lavar mi baño, el auto, mi habitación, lavar y planchar. Cuando viva sola y ya tenga un 50% de señorona, pago empleada, te lo puedo asegurar. Pero la calle, las escuelas, esos gritos que sentís apenas traspasás la puerta... son oxígeno puro.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Beatriz, el sentido de estas entradas sobre mi vida cotidiana -fotos incluidas- es que los que las lean sonrían como yo cuando las escribo. Lo de la isla del Pacífico sur que no sale en los mapas, lo he sacado de alguna canción y no sé de cuál pero como idea de estar en el medio de la nada con pocas posibilidades de ser hallado, es genial.
Yo estaría en una isla, sí, pero que figure en todos los mapas y catálogos de agencias de viaje, con hoteles "all inclusive" en lo posible, ja.

P.E.P.E. ® dijo...

yo vivo en un lunes constante hace meses querida Paula.

Proyecto María Castaña dijo...

Pepe, querido, tanto tiempo, o sea es un lunes "día de miércoles", ja.
Espero que tu semana varie un poco, y digas hoy es "muy domingo" y lo disfrutes a pata ancha.

andal13 dijo...

Ah, hace un par de años elegí no trabajar los lunes por la mañana.
Son muuuuy lunes siempre, no te creas que se diluyen con los años...

Proyecto Maria Castaña dijo...

Andrea, entonces tu lunes es "muy domingo" y yo tengo una martes "muy domingo", pero como está cerca del "día de miércoles" es menos "domingo" que tu lunes, es un martes "dominguito"... ¿he sido clara? Ja.

Aereal dijo...

Paula! me encantó!
me reí. vi un detallito en una de las las fotulis y de criticón (ud. sabe que me gusta el tema) la abrí para verla mejor y zás! la revelación!
es como que el gran puzzle se resolvió solito.
lo noté! la lapicera en la mano izquierda! eso era! eso es lo que me hace vivir pegado a este blog.
de qué hablo? lea: http://aerealblog.blogspot.com/2008/06/zurdos-geniales.html
Saludos desde mi martes a las 20.50
no tengo historias con los lunes, ni los otros días, eso si, sábado y domingo Pentatlon: Patineta, natación, tenis, correr y Bicicleta.
lavar el auto? jamás.
barrer la pelambre de los perros.. de vez en cuando.
y cuando llega el lunes, listo de nuevo.
raro el bichu.
Aereal

Proyecto Maria Castaña dijo...

Aereal, ¿usted también es zurdo y piensa como yo que somos geniales? No lo ando diciendo todo el tiempo, pero soy una convencida, ja, ja.
Comparto su fastidio por lavar el auto, para eso están los lavaderos que lo dejan impecables y esos negocios forman parte de una cadena económica que no pienso cortar... ¡¡esa gente necesita vivir como yo!!
Un beso y me alegra haberle sacado una sonrisa.

Anónimo dijo...

Leer este texto en vacaciones resulta muy evocador de lo vivido. En mi caso, como odio las rutinas trato de que todos los días de la semana tengan un toque de finde. Por ende, los sábados y domingos en el día son las horas para dormirrrrr y corregirrrr. Todas las mañanas son "muylunes" pero se va pasando con el oxígeno que significa dar clases. Coincido totalmente con lo de no ser ama de casa y sobre todo eso de emplear a alguien para ese tipo de tareas. Si la vida tiene que tener rutinas y caras...¡A elegir la propia!