domingo 28 de noviembre de 2010

De oficina


Es Estela

y esa cara que no deja

de mirarme detrás del monitor.


Estela se viste

de formularios abrochados

cuando va a la fotocopiadora

y vuelve desnuda

envuelta en folios transparentes.


Es Agustín

y su boca que mastica

con insistencia el pulgar derecho.


Agustín me pide

un café, un té o quizás solo agua.

Por dentro la fiera que me habita

se debate entre saltar sobre su presa

o prepararle alguna bebida

mientras se pisa la cola.

10 Abalorios:

Javier dijo...

Bienvenido sea, doña Paula, desde el más puro egoísmo, cuanto pueda movilizar su atención lo suficiente como para merecer ser reflejado por tu talento. Aunque sospecho que ello es independiente de la alternativa que elija.

Una delicia de poema.

Mi cordial y admirado saludo.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Javier, no sé que decir de tu comentario exagerado (talento, delicia...)Este poema es apenas una pequeña viñeta de oficina con algunas imágenes que muchas veces se piensan sin verbalizarse. Intento aquí ponerle palabras poéticas a ese deseo que corre en todos los pasillos oficinescos del mundo. El que ha trabajado en estos ámbitos sabe a qué me refiero.

Hernán Schillagi dijo...

Creo que los que no hemos trabajado en una oficina nos hemos quedado con la imagen potente de "La isla desierta" de Roberto Arlt o la escena de Gasalla en la versión cinematográfica de "La tregua": siempre algo está por explotar en un ambiente de explotados.

Un hallazgo lo de Estela vestida y Estela desnuda. Aunque me hizo ruido feo el comienzo del poema "(Es Es)tela..." Habría que buscarle la vuelta para que no se peguen esos sonidos.

¡Qué inquietante el final! Pero lo que me mata es la irrupción del yo lírico: ¿Es Estela (caí en la misma trampa) desdoblada la que se hace la pregunta? Me gusta que quede la duda (¡ojo con el chiste fácil!).

Muy buen poema. Un abrazo.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Hay dos subjetividades, amigo, no un "yo lírico", es un poema polifónico, dos miradas del deseo que todavía no se consuma aunque, valga la redundancia, ya esté consumiendo a sus protagonistas.
Sobre Es Estela... la primera opción fue Teresa, pero me pareció un nombre de otra generación... aunque Estela es bien de tía o de madre también.
En la pronunciación no noto la duplicación... todo fluye prácticamente en un solo "es".
Pero no quita que podría tener un nombre más moderno y menos cacofónico, ja.
Un beso, te quiero, amigo y a llorar con las planillas.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Hernán, como Benedetti, estos son los poemas sobre los personajes de Arratex... acordate que el cuento estaba ambientado en una empresa textil... "Es- Es-tela"... ¡Por supuesto que es tela, y de la mejor! Sería una especie de aviso publicitario encubierto, ja.

sergio dijo...

Tiene algo de regreso a las épocas de arratex... Esas mujeres en la oficina dispuestas a saltarle a cualquier cosa que se parezca a un varón me mata. Jajaja. En las escuelas no hay nada de eso. Hay mucho chisme y poca acción.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Sergio, en realidad es la reescritura poética de un pasaje de Arratex... lo hizo Benedetti con La Tregua, ¿por qué no lo puedo hacer yo?
Las escuelas, amigo, son ciudades de ángeles, por lo menos en las que yo trabajo no circulan ni chismes sexuales. Acción, menos.
En las oficinas es muy real lo que decís vos, existen, doy fe, esas féminas dispuestas a saltarle a un varón en cualquier momento, no importa que dicho hombre esté casado, tenga 7 hijos y sea miembro activo del Opus Dei. Yo creo que esos pasillos de "súper acción" compensan la monotonía y la rutina del trabajo mecánico.

YOR dijo...

para sobrevivir a la oficina hay que dejar que el lince salte de vez en cuando... jajajaja

YOR dijo...

Ha!, me encanto el rediseño del blog Paula!

Proyecto Maria Castaña dijo...

Yor, gracias por tu comentario sobre el rediseño. Teniendo tu opinión especializada, siento que saqué una buena nota al respecto, profe.
Es cierto lo del lince, en los oficinistas sale y mucho este felino de vista aguda y garras certeras.