VITREAUX

La anciana duerme su siesta. En la mesa de luz, su dentadura tirita en un vaso. El locutor se pregunta quiénes lo estarán escuchando. En la calle un niño patea una piedra y se sienta en el cordón de la acequia. Un colectivo frena muy cerca de sus dedos y el chirrido de los neumáticos espanta a las palomas que acompañan al pequeño. El cajero de un banco se limpia despacio las manos.Trata de recordar el nombre del líquido que podrá limpiarle sus uñas ennegrecidas. La mujer dormita en el ómnibus. Su reflejo tiembla en un vidrio sucio. Ese espejo ocasional poco sabe del persistente sueño que trae una y otra vez el rostro de un hombre que dejó apenas un beso y una promesa antes de irse a España. La enfermera baja las persianas, se descalza y sonríe. Un somnífero y a la cama. El semáforo ordena colores a esquinas desiertas. Dos trabajadores sueldan una vía en silencio. Alguien escribe en la mesa de un bar. Ocupación efectiva para distraer la vida o desnudarla. Alguien escucha una canción pasada de moda. Se rasca la cabeza y se la vuelve a rascar. Ese tic nervioso no apartará la tristeza. Alguien se persigna en una iglesia vacía. El sonido de los dedos sobre la piel elimina el silencio y quizás la comunicación. Pocos minutos después, el templo queda desierto. En el piso se proyecta la instantánea de estos hombres anónimos. Pronto los vidrios de colores se reordenan. De nuevo componen las figuras de un grupo de apóstoles. Sin testigos, el milagro se repite todos los días.
16 Abalorios:
Paula: este relato podría ser musicalizado -en mi mente- por "Giros" y "Tres agujas" de Fito. Enumeraciones de corte urbano. Soledad en masa. Misterios de asfalto y hierro.
Muy poético y cinematográfico: un plano secuencia sin guión.
Quería revertir lo religioso, a fin de cuentas, lo único que en verdad se proyecta es la energía de nuestras pequeñas vidas cotidianas en sus aciertos y avatares. Un poco de Whitman con menos hierba y más neón.
Ah, una cuestión técnica. Cuando vaya a publicar, el texto tiene que pegarlo en la versión html y luego pasar a la plantilla. Si no se conserva la tipogragía de Word.
Paula:
Más que de un vitreaux se trata de ojos y corazón de poeta. Los suyos, claro.
Gracias por el halago, amigo Sergio. Espero que en próximos textos esos ojos sigan descubriendo y el corazón latiendo con más fuerza.
Nos vemos en su planeta.
Hernán, gracias por el consejo. Igual la garamond es una de mis tipos favoritas y la dejé a propósito.
Un beso.
me encanta la multiplicidad de visiones de un momento común.
hay que tener talento para notarlos, primero, y hacerlos palabras después.
que pocas vidas serían patéticas si se ejercitara la habilidad de ver más allá de los ojos.
o, aún siendo patéticas, serían ricas y llenas de sentido.
gracias por este zamarreo. sutil, pero eficaz.
Aereal, ninguna vida es patética, todas son elegidas, el tema pasa más bien por los portadores de esas vidas. Muchos no se dan cuenta de que viven como piedras. Agradezco cada una de tus palabras y bien vale la pena escribir si logro además sacudir.
Un abrazo.
Aereal, ninguna vida es patética, todas son elegidas, el tema pasa más bien por los portadores de esas vidas. Muchos no se dan cuenta de que viven como piedras. Agradezco cada una de tus palabras y bien vale la pena escribir si logro además sacudir.
Un abrazo.
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Faf, ¿ese positivo está todo bien?
Sí, Paula.
Es que el Universo es capaz de hacer cualquier cosa cuando no le prestamos atención.
Me encantó este texto, lo escribo ahora mientras vos sí lo estás leyendo.
¡El caos, Andrea, el caos, el caos que ordena en una mesa de saldo revuelta! ¿El caos será el destino disfrazado de mago? Voy a morirme sin saber si caminé por mi misma cada paso o una fuerza me llevó todo el tiempo de las pestañas. Pero que esos interrogantes no tengan respuesta constituyen misterios por los que vale la pena vivir.
¿Dónde está Paula?
Volveré y seré un post o un twit diría el general en esta era tecnologizada.
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