
Homenaje a Marco Denevi
Jesús dijo: "conozco a alguien que no me quiere y me venderá por un par de monedas". Uno de nosotros aseguró saber quién era el traidor. Errónea afirmación. Sólo yo lo sabía.
La verdad es que fue todo un trabajo enredar esta madeja. Conseguí que el incrédulo de Tomás se ensañara con Juan, que Mateo desconfiara de Santiago... En quince días logré enfrentarlos a todos contra todos. En ese estado general de caos y desconfianza, cruzado de miradas acusatorias, encaucé su odio hacia uno solo de nuestros compañeros. Después de una cena en donde el Iscariote estaba ausente, al calor del fuego, les recordé el episodio de la multiplicación de los panes y los peces. Todos revivieron la escena en que Judas intercambiaba canastos de comida por mantos, cayados y algunas joyas mientras el maestro, alejado de este comercio, compartía la gracia de su milagro con la multitud hambrienta. Mis camaradas callaron y comprendieron. Mi plan se cumplía a la perfección. Nadie me acusará cuando griten al unísono el nombre del traidor. Los fariseos ya sabrán todo cuando un campesino codicioso se acerque a revelar su noticia vieja. Aunque lo lamento, fue necesario que un justo pagara por mi pecado. ¡Pobre Judas! No gozará los beneficios de la bolsa y el perdón. Mientras yo seré la piedra sobre la que se edifique la Iglesia.
Paula Seufferheld
Laura Corso
12 Abalorios:
Las verdades no existen, todo es un relativo, los malos no lo son tanto y los buenos resultan traidores...Es la vida misma, una moneda tiene cara y sello, depende de quien cuente el relato, todos tienen su parte de verdad.
Mis cariños.
Taty, primero, bienvenida. Más que de mentiras y verdades, traté de imaginar otra posible historia de traición. Es muy atractivo tomar un texto canónico, que parece inamovible, y jugar con sus personajes y sus situaciones. Como soy un poco irrespetuosa ya lo había hecho con la Odisea. Para mí los grandes maestros para producir literatura a partir de la intertextualidad son Borges y Denevi a quienes releo permanentemente.
Muy interesante tu blog :)Aunque he de reconocer que me llevará más tiempo que esta noche de viernes en la que me apresto a surcar los ciber mares en busca de tesoros, como éste.
Cuando pueda, vuelvo y sigo leyendo.
Saludos.
Esta entrada ha sido una sorpresa. Dos nuevas lectoras atentas se acercan para compartir otras miradas y reflexiones.
¡Bienvenida Mariana y gracias por tus palabras!
Borges tiene un cuento donde desarrolla la idea de que el papel de Judas es más importante que el de Jesús, ya que sin Judas, Jesús no hubiera llegado a la cruz y por ende no hubiera podido "salvar a la humanidad." Es un cuento muy interesante, como casi todos los del viejo Borges, si no me equivoco se llama "Tres versiones de Judas" y está en alguno de los libros de Ficciones.
Un abrazo, Paula.
Lo conozco, Javier y lo releí últimamente. Me encanta ese poder de Borges de darle una nueva vuelta de tuerca a las historias de los libros sagrados y a los mitos. Mi relato mítico favorito es La casa de Asterión donde reversiona la historia del minotauro, se encuentra en El Aleph.
Amiga: sabés cuánto me gusta Marco Denevi y su manera de intervenir a la literatura.
Pero soy de la idea que en la literatura no hay "maestros". Tanto Borges y Denevi fueron grandes alumnos que tallaron las aristas de la narrativa anterior.
Debo "confesar", ya que el texto es bíblico, que me marean un poco tantos nombres de apóstoles. Pierdo las referencias. Pero es un problema de desconocimiento de mi parte.
Hay una frase que odio, pero aquí viene bien: "el que avisa, no traiciona".
Pd: hay un pequeño desliz ortográfico en esta oración: "Los fariseos ya sabrán todo cuando un campesino codicioso se acerqué a revelar su noticia vieja..." La palabra es grave y va sin tilde :-)
Únicamente nos queda relatos mitológicos de dicha etapa histórica.
Hernán, veo que estás muy posestructuralista, ¿qué estás leyendo, amigo? Más allá de eso, sí creo en los maestros y ellos lo son. Pero los maestros no tienen textos de propiedad exclusiva. No hay ningún escrito que, velada o explícitamente, escape a la intertextualidad.
Ya corrijo error.
En el relato no hay ningún aviso y el traidor es mucho más peligroso que Judas ya que su traición mancha nuestro presente. Jesús, otro hombre en esta historia, había hecho falsas inferencias y sospechaba de Judas. Aquí el "maestro del crimen" es Pedro.
Camisas:
La Biblia, para mí, no tiene prácticamente diferencias con los relatos de Homero o el Popol Vuh de los aztecas por nombrarte unos pocos ejemplos. Por eso, no me parece para nada "sacrílego" jugar con estas historias, variar la perspectiva narrativa, focalizar mi atención en personajes que parecían secundarios, hablar con su propia voz, en fin, recursos literarios válidos a la hora de reinventar.
TRUCULENTO!
Puede ser, mi acusación contra Pedro es audaz... pero sobre su base se fundó la iglesia y así está, que se la banque.
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