viernes 21 de mayo de 2010

Querida maestra


Fiesta de aniversario en la escuela. ¿Por qué vine? El interrogante sobrevuela para morir en el rictus amargo de mis labios. ¿Por qué? "Inercia", le dicen; "estupidez", me digo. Están todos mis viejos compañeros: la gorda Marta prendida a los triples de jamón y queso desde que llegó, el "turco" Omar siempre posando la vista en la anatomía baja femenina y Lucía, la primera astilla de mi corazón estaqueado. También la barra de los picaditos en el patio: Juan Carlos, Eduardo, Ariel y el cabezón Salafia. Y ellos... ¿por qué vinieron? "Inercia", me digo y me corrijo de inmediato: lisa y llana "estupidez" sentimental.

La reunión transcurre lentamente entre canapés de contenido dudoso, empanadas, gaseosas, cervezas, viejas maestras, sonrisas y diálogos obligados: "cinco hijos, hermano, ¡qué locura!", "yo me separé y estoy de nuevo en la vidriera", "soy dentista y ustedes que me veían en la primera de River". Me freno, rebobino, ¿enumeré viejas maestras? El antiguo terror se apodera de mi garganta con su mano larga y huesuda. Mi recuerdo se detiene en la señorita Susana. Sí, ésa que está a dos pasos de mi anatomía. El día de la humillación vuelve pintado en su cara pegajosa de exceso de maquillaje. "González", me llama, me llamó; "¿qué hace González?", me pregunta, me preguntó; "acérquese" me besa, me pegó un coscorrón en la cabeza; "usted siempre tan buen mozo, sin uniforme", me alaba, me alabó; "tan inteligente que era, bueno para nada", sigue adulándome, me adulaba; "vaya a brindar y no sale al recreo", finalmente, me ordena, me ordenó.

1993, arreglos y orquestación 2010.

6 Abalorios:

quebrantapájaros dijo...

Querida Escriba: el relato es bastante desconcertante, pero para bien.

Para empezar no podía relacionar la voz narradora con un hombre en el primer párrafo. Su autora es una dama y firma "mi escriba". Pero se aclara hacia el final.

En la relectura se me abrió bastante y -es cierto- las fiestas de aniversario funcionan como un imán gigante que arrastra gente y como un deformado espejo: uno no puede dejar de comparse con la vida de los demás compañeros; como si por haber compartido maestras, todos tendríamos que devenir en lo mismo.

Lo que más me confunde y atrae es la ambigüedad del recuerdo: por perverso y vacilante. ¿La maestra, está o estuvo?

Se me pudre la croqueta con el final abierto ;-)

Proyecto María Castaña dijo...

Querido poeta, la maestra está en la fiesta y el recuerda sus parlamentos del pasado ("el día de la humillación") y los del presente mezclados; es por eso que, al final, le ordena a González ir a brindar (presente) y no salir al recreo (pasado).
Sobre lo perverso, le cuento que algunas "cositas" que escribí a los 20 eran bastante jodidas y ácidas. Creo que los años me han hecho un poco más blanda y sentimental como narradora. Por ejemplo, el fragmento de Lucía no estaba en la versión primera y era más impiadosa con la gorda Marta. Otro dato, casi siempre hablaba en una primera persona masculina, ¿por qué?, ni vale la pena gastar medio centavo en psicólogo, capricho míos nada más.

Aereal dijo...

Escriba,

no sabe, pero no se da una idea cuanto pero cuanto disfruto de sus producciones.

sigo con las ganas de escribir contenidas, y como ya lo dijo ud. solo escribo en blogs de otros...

no me sale la ficción. solo me sale el realismo (y nada mágico, lamentablemente).

me da una mano?
cómo hago para empezar?

como se saca una historia de las miles de historias que tengo en mi cabeza?

Saludos

Aereal

El Informante zombie dijo...

¿quien cumple años?

Proyecto Maria Castaña dijo...

Aereal, consejo: hay que dejar que salga una y, a esa, agregarle ingredientes pequeños de las otras 999 que dan vueltas. Por ahí, quien le dice, termina escribiendo una nueva 100 años de soledad.
Gracias por pasar por aquí de nuevo.

Proyecto Maria Castaña dijo...

Elin, cumplen años de egresados de escuela esta manga de vejetes desagradables que "festejan" estar más amargados y que la vida les haya pasado encima como un camión de doble acoplado.